Wikipedia lo describe de esta forma:
Tekkon Kinkurīto, la mala pronunciación de un niño de la frase “Tekkin Konkurito” (concreto reforzado con metal) es un filme de anime japonés de larga duración de 2006…
Realmente sólo tenías que leer hasta “de un niño”.
Hace unos meses, Denshou de Retroicon.net me trajo a colación la existencia de una película de anime dirigida por Michael Arias y producida por Studio 4°C. Pueden encontrar la nota aquí. Desde ese entonces mi interés en el proyecto ha sido tal que me rehusé a ver la película en cualquier formato que no fuera directo del DVD original, por miedo a que la falta de detalle en otras fuentes nublara mi percepción de la animación.
Lastimosamente estaba equivocado porque no es la animación lo que finalmente quedó marcado en mi mente, no porque sea mala, sino porque la historia supera con creces todo lo que esperé del filme e incluso opacó a lo anterior de forma irreparable.
¿Qué es?
Tekkonkinkreet cuenta la historia de Negro y su hermano menor, Blanco, dos niños que se hacen llamar Los Gatos y que juntos juegan en la Ciudad del Tesoro a la vez que la manejan como su propio territorio. Son protectores de la ciudad aunque sus habitantes no lo sepan y a la vez son queridos por quienes los conocen.
La Ciudad del Tesoro solía ser un pueblo, pero gracias a la existencia de Yakuza en el área, la misma ha prosperado casi a la par de su índice de crimen, sin embargo cuando un nuevo matón llega a la urbe ofreciendo nuevas ideas para hacer dinero fácil, los dos hermanos llegarán a un bache en el camino, en donde tendrán que decidir si su hermandad e incluso sus almas son más importantes que salvar a la ciudad.
Negro es el proveedor, el mayor, el soldado. Sale todos los días a buscar dinero para poder cumplir el sueño de su hermano de poder tener una casa y vivir lejos de la ciudad. Blanco mientras tanto es un niño inocente que a pesar de estar rodeado de pobreza y una ciudad que no perdona, es completamente ajeno a esta situación y parece vivir en su propio mundo de sueños. Lo interesante del caso es que la lejanía que vive es quizás lo que más lo conecta a la ciudad misma y mantiene cuidado a su hermano de no convertirse en un criminal como los que él castiga a diario.
Su Atractivo
Más allá de lo que pueda decirles de la trama, Tekkonkinkreet gana su lugar en mi lista favorita de filmes anime por ser la primera cinta dirigida por un latino en Japón, con un estudio japonés. Las sensibilidades artísticas de Michael Arias son muy distintas de las que normalmente vemos en un filme anime y esto es hermoso, porque se nota en todo: diálogo, animación, referencias visuales y sobretodo el final.
Este es un filme en el que las actuaciones y las relaciones entre los personajes realmente traen momentos realmente tristes y otros igualmente placenteros. Quisiera saber por qué Arias no ha hecho otro proyecto de esta magnitud, pero a la vez siento que el haber conseguido dar este primer gran paso es un suceso tan difícil que quizás no se repetirá en buen rato.
El Arte de Shinji Kimura




Lo que ven arriba es lo que Tekkonkinkreet pudo haber sido, un trabajo de animación 3D con colores bonitos y personajes algo olvidables. En vez, el diseñador de producción, Shinji Kimura, nos muestra parajes inmensos llenos de color con ángulos de edificios muy disparejos y una animación 3D que sólo sirve para meternos de lleno en esta ciudad más que mostrarnos efectos especiales.
Tekkonkinkreet tiene varias historias entrelazadas, pero la profundidad y seriedad de las mismas refleja un contraste brutal con las visuales llenas de vistosidad en cada cuadro. Desde el carro donde duerme Blanco hasta bestias colosales como el reloj que cuando marca las 5 PM muestra a un Ganesh gigante. Es surreal, pero totalmente palpable a la vez porque todo es mostrado desde ángulos que no parecen ocultar nada y que realmente esperaríamos de una película con actores de la vida real.
Los diseños de personaje retienen el mismo estilo del manga original escrita por Taiyo Matsumoto, lo cual puede alejar a varios porque son diseños bastante simples con poca o ninguna iluminación, por lo que a veces los personajes pueden verse planos en contraste al fondo. Aparte de esto no son los diseños “anime anime” que estamos acostumbrados a ver de otros estudios, pero honestamente eso es un atractivo para mí que hace que el producto final sobresalga de los demás por ser diferente.
La Música
Mi único detalle con Tekkonkinkreet es la música. La banda sonora del filme fue hecha por el dúo londinense de Plaid, quienes hicieron un buen trabajo ambientando las escenas, pero a veces fue demasiado pasivo y calmado para la acción en pantalla. Mientras que las primeras escenas de acción tienen este sentido de llamar tu atención con música movida, las escenas al final tienen un sonido bastante plano que poco hace por resaltar la acción de los personajes.
No estoy pidiendo riffs de guitarra metal o hip-hop a lo Samurai Champloo, pero en algunas escenas la música casi hace que me duerma. Cuando vi los créditos finales me gustó escuchar la canción de Asian Kung-Fu Generation y sentí algo de tristeza porque me hubiera gustado escuchar algo así durante el filme y no sólo al final.
Veredicto
Tekkonkinkreet es un filme que abrirá la mente del espectador de forma muy similar a como Ghost in the Shell y Akira lo hicieron en su tiempo, excepto que demuestra que no es necesario ver chorros de sangre y explosiones para hacerlo. Michael Arias ha pasado a crear cortometrajes con Studio 4ºC, pero no creo que logre alcanzar el grado de compenetración con su audiencia a menos que vuelva a tirarse de clavado en el agua como lo hizo esta vez.
A tres años de su estreno, este filme muestra imágenes fuera de su época, con una historia que te arresta de comienzo a fin y quizás un mensaje que cada uno puede interpretar a su manera dependiendo de qué personajes son odiados y cuales no. No dejes que su apariencia infantil te engañe, es un anime altamente recomendado para adultos buscando excelente drama mostrado de una forma original.


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